25 de agosto de 2018

Parpadeá

Hoy me hicieron un estudio en el nervio óptico, tenía que /como siempre/ apoyar la frente y el mentón, mirar fijo a la cruz verde, seguirla y
no parpadear
podes parpadear
no parpadees
podes parpadear
no parpadees
podes parpadear
y así 25 mil veces en 2 minutos y 18 segundos
resultado, mi cerebro no le daba significado a esas palabras, la palabra parpadear empezó a sonar ridícula como la palabra vergüenza para referirme al gobierno infame de mauricio macri, con minúscula por gato.
También viajé en el 93 por Alem, detrás de la casa rosada y paseo colón y me largué a llorar de pensar en la cadena nacional cuando CFK inauguraba el monumento a Juana de Azurduy y ahora estaba depuesta a un costado del camino entre chapas y barro.
Cuando mis sobrinos entiendan mas, les voy a contar todo esto que vivimos ahora, es mi máxima aspiración por el momento, que los niños que son el futuro estén informados de la realidad.
mis crónicas de agosto del 2018, cuando tengo que prender una computadora en mi casa para poder ver fútbol, que antes era gratis y ahora se paga, pero prefiero ver atrasado y pixelado el partido, incomoda en esta silla.

**Estoy leyendo Americanah de Chimamanda Ngozi Adichie, por si eso explica algo estas ganas sin exitos de bloggear hoy
capaz recordando 2007, mi primer blog y blablablá, "yo si estaba en onda pero luego cambiaron la onda ahora la onda que traigo no es onda y la onda de onda me parece muy mala onda y te va a pasar a ti!"

6 de junio de 2018

Mi Estambul

Ayer hizo un mes que volvimos de Estambul, otra vez primavera en Estambul.
Yo no sé que me pasa, no sé cómo tratarlo, cómo concentrarme en mi vida de oficinista en Buenos Aires gris, húmeda y tan llena de iglesias. Se me ocurre pensar en cuanta plata necesito ahorrar para volver, seguir miles de cuentas de Estambul en Instagram, usar todo lo que sea Estambul en mi casa y en mi vida, el modo turco, cada día es un día menos para volver, claro que sí, mientras tanto hay que hacer algo, para no desesperarme escribo, entonces tengo un cuaderno de viaje con 13 carillas llenas de detalles insignificantes para el resto del mundo pero oro en polvo para mi, porque nada me pone mas triste que pensar en olvidarme de algo, de lo que vi, de lo que sentí, de cómo era un lugar, como se llamaba algo, me reprocho no haber conocido mas cosas, no haber escrito mas estando ahí y todas esos laberintos neuróticos a los que se presta mi mente a la perfección.
Y porqué Estambul? cual es la droga que me mantiene cautiva? cómo funciona este imán onírico? Calculo que le pasa en promedio a 1 de 3 personas de occidente cuando conocen el centro del mundo, la ciudad que armó caóticamente el escenario donde vas soñando mientras caminas despierta, buscando la torre de Galata desde cualquier rincón, tratando de entender tanto por entender, la historia, la comida, las tradiciones, todos esos sonidos imposibles de descifrar, y los ojos que reconozco, los que miran fuerte, una cultura llena de contradicciones para mí pero que no puedo soltar. Todo el tiempo estoy diciendo que ya se me va a pasar, que es el temita de volver a adaptarme, pero en mi otro yo me digo que es imposible, que llorar con el final de la película "The shape of water" al mismo momento que el avión despega del aeropuerto de Atatürk no le pasa a todo el mundo, que nadie ama tanto a una ciudad donde no viviría, porque obviamente no rompería mi encanto, soy loca pero no boluda. Y me aburro lo suficiente como para crearme todo el tiempo imposibles y obsesionarme todo el tiempo que sea necesario, como adolescente tardía llorando por amor, ahora lloro por un lugar, porque necesito que Estambul quede en Uruguay para poder viajar cuando tenga ganas, para ir a pasar el día visitando mezquitas o comiendo baklava y tratando de charlar con gente que no me entiende.
Pero este día que pasa es un día menos que me acerca a mi regreso, mi mantra de todos los días desde aquel 05 de mayo en que partí.



20 de marzo de 2018

Cosas que pienso cuando viajo a la oficina

Nos mudamos el último fin de semana de Octubre de 2017 a Puan, desde el martes posterior a ese fin de semana que viajo con la línea A y combino con la H para emerger en Santa Fe y Pueyrredón, la combinación perfecta, dos cuadras hasta el subte A desde casa, pocas estaciones, aire acondicionado en ambas lineas, (las únicas líneas en Buenos Aires con aire acondicionado en todas sus unidades).
Cuando bajo en plaza Miserere sigo a paso apurado a la gente cual ratas de laboratorio en un laberinto y desarrollo de memoria mañana a mañana la misma coreografía para llegar al andén donde me subo al primer vagón de la línea H en la estación Once hacia Las Heras y me bajo en Santa Fe, como ya dije.
La combinación consiste en seguir a la corriente por pasillos sin ventilación ni luz natural (obvio, es un subte) y escaleras mecánicas que la mayoría de las veces no funcionan entonces bajamos como Dios manda, moviendo el culito y chocándonos con la gente que corre en sentido contrario.
Creo que todos los que viajamos a la mañana sabemos de la prisa por no llegar tarde o en mi caso, por no llegar tan tarde a la oficina (ya sé que no todos trabajamos en oficinas) entonces mi ansiedad puede hacer lo que se le ocurra en esa carrera sin obstáculos al salir del vagón comportándose como un animal salvaje al que dejan en libertad.
Después el recorrido se pone intenso, sobre todo para vos que siempre querés ser la primera en salir a la superficie y sentir el aire de verdad. Todavía me sigue fascinando como buena tucumana el temita de bajar en una esquina y salir en una tan del otro lado de la misma inmensa ciudad)
Después hay que hacer el mismo laberinto pero al revés, y es ahí donde mi GPS se desentiende del laberinto de la mañana. Es imposible pensar en espejo y ver el mismo pasillo por el que corremos a la mañana, hacerlo en sentido contrario a la tarde.
Hoy lo intenté, pensé, yo me bajo del subte allá enfrente y corro a subir la escalera mecánica (la primera de 3 con suerte hasta salir a la superficie) entonces hagamos este viaje al revés, pero es imposible que ese andén sin gente sea el mismo donde me bajo como ganado por la mañana. Entonces empiezo a creer en el universo paralelo en el que vivo a la mañana antes de entrar al cuarto de producción que se consume mi tiempo por monedas y me escupe por la tarde en otra dimensión.

29/01/2018
esto lo escribí de un tirón en mi Moleskine rosa una noche inspirada (?)

8 de febrero de 2018

17 de enero de 2018

Cosas que pienso a la mañana camino a la oficina

Las escaleras mecánicas se inventaron para ser vagos sin culpas
La gente con perros sale a la calle para socializar con otras gentes con otros perros sobre perros
Nadie tiene ganas de tomarse el subte en hora pico
La segunda quincena de enero vacaciona menos gente y el subte vuelve a estar infumable

9 de enero de 2018

Libros que no me gustaron

El día que Nietzsche lloró - Irvin D. Yalom
La insoportable levedad del ser - Milan Kundera
1Q84 - Haruki Murakami
Henry and June - Anaïs Nin

To be continued...


5 de enero de 2018

Un poco que si

Estoy tapada de trabajo aburrido, administrativo, monótono y repetitivo pero no importa, hoy mandé una postal a Rusia de Postcrossing, leí mientras esperaba en el banco, aclaré algunas ideas y como broche de oro me compre un petit esmalte de gliter en todomoda, todo lo que quieren las wachas.

4 de enero de 2018

Obsesiones con los cuadernos

Escribo mis páginas matutinas en el cuaderno que me trajo Leandro en 2014 de Roma, lo empecé a usar hace muy poco, es hermoso, la marca es Lannybook, es una especie de Moleskine con capacidades especiales y bastante rococó el modelo que me regalaron. Me obsesiona poder comprarme un Leuchtturm con puntos, los que usan todas las youtubers y blogueras amantes de la papelería y sus bullet journals, por supuesto tengo mi BJ en tamaño chico, tapa negra y hojas blancas de Moleskine, pedido en Bookdepository, claramente. Argentina y sus problemas de precios.
También uso para la facultad cuadernos artesanales y tengo mi cuaderno de sueños, mi cuaderno hecho por mi con encuadernación copta y el taller de documentación creativa, donde voy juntando cosas que documenten mis momentos, muchos recortes del Radar de P12, muchos pasajes o entradas y contar mas o menos que me pasó en ese momento. Lo importante de ver luego todo en perspectiva, al documentar en cuadernos se puede volver a la fuente, a ese momento, a la interpretación precisa de ese hecho.
Tengo un diario intimo en Tucumán que no me animo a traer conmigo a Buenos Aires, en él dejé escrita mi separación anterior y me da tristeza de solo pensarlo, no quiero echarle la culpa al diario, pero calculo que tiene un peso sentimental bastante heavy para tener cerca. El diario tiene candado y fue pedido especialmente por mí, su diseño es único. Manías y obsesiones que siguen floreciendo por todos lados.
También están los de Lou, uno que tengo sin usar y la libreta de Buenos Aires que siempre viene conmigo a los viajes. Casi me estoy olvidando de mi primer Moleskine, uno rosa que me trajo una amiga de Italia como en 2012 u 2011, lo comencé a usar recién en 2017 cuando conocí el método de bullet journal pero en Julio de 2017 lo empecé a usar mas para documentar y escribir, lo que se dice hacer journaling.
Otra obsesión es comprarme cuadernos en todos los museos que me haya gustado visitar, amo los giftshop, le regalé un anotador a Leandro del museo que visitamos en Montevideo de Joaquín Torres García, eso quiere decir que lo amo mucho.
También tengo mi Moleskine con papel de acuarelas, pero eso ya es otra historia de obsesiones, otro día voy a escribir sobre mi obsesión con las acuarelas y el pánico que tengo de usarlas.


3 de enero de 2018

Blogs y escribir

Desde el año pasado que intento escribir 3 carillas por día, por la mañana, Julia Cameron lo llama las páginas matutinas, el método incluye escribir lo primero que se venga en mente, en lo posible haber despertado en lo inmediato y que ademas de no leerlo uno mismo, nadie mas puede leerlo.
Ya completé 2 cuadernos de páginas matutinas, muevo la mano, a la mañana si no tengo mi cuaderno siento ganas de escribir en cualquier parte y termino en catarsis vía Twitter.
Una de las pocas cosas que me entusiasman de empezar un nuevo año es la posibilidad de ejercitar algo y que se convierta en rutina. Hace un año comenzaba el gimnasio, hoy siento que aún sin mucho tiempo o ganas, necesito ir a gastar mis energías y que mi cuerpo esté mejor.
Ahora escribo acá porque dejé el cuaderno en casa, porque me propuse a mover la mano, porque acá, como en mi cuaderno, nadie lee.
Tal vez solo sea el vértigo de encontrar una voz, de que esa voz le hable a un desconocido, hoy tengo ganas de hablarme a mí, por acá, tal vez para leerme en 10 años y saber que al menos lo estaba intentando.

* El libro de Julia Cameron se llama "El camino del artista"

2 de enero de 2018

Como los unicornios...

En resumen:
Me compré un libro de poesía y me dieron ganas de revivir el blog
total es como los unicornios, van desapareciendo
ya nadie lee acá
sigo cursando, escribo en papel y trato de salir de tuiter

que sea leve