Voy a la cancha, el árbitro cobra cualquiera y me quiero meter. No puedo ser la pasividad del objetivo. Sale sábado de box y me quiero recagar a piñas.
Esto no es un diario íntimo, soy yo con SPM
Me desmorona esta sociedad. Mi madre es un pez y mi padre una caricatura.
Tengo resabios de discursos políticos. Hay tetas y más. Somos feministas hasta que nos queremos casar con el pibe que nos hace reír, Knock Out.
Golpe a golpe se transita. No hay doble penal en el partido para el mismo equipo. Hay que impartir justicia para el perdedor, no se defiende al que va ganando.
Pan para hoy, hambre para mañana.
No sé de la profundidad del rio pero lo mismo me meto, los salmones van en contra y los osos se los comen. Se sale, de la noche también se sale, aunque no puedas defenderte en la oscuridad, porque no lo aprendiste o porque no te enseñaron.
Anochece en la China y acá tomamos mate para seguir despiertos en medio del sueño, meta pedalear.
El problema es no adaptarse, no luchar, no jugarte. Música para camaleones habrá siempre.
Hay que saber escuchar al viento, llorar cuando es necesario y desprenderse del barco que va en picada, porque el viento es salvaje, ya lo dijo Bowie.
Llegando al paredón te das cuenta quien sigue y quien muere en el intento, no hay flores que vivan para siempre.
Quizá hay que abrazarse a la idea que te permite vivir, resistirse a la muerte en la primera ronda, pelear hasta llegar a la final porque si eso pasa, tenemos el mejor pateador de penales, el que no falla nunca y aguanta la tormenta y el carnaval.
Decime que se siente, dale decime.