20 de marzo de 2018

Cosas que pienso cuando viajo a la oficina

Nos mudamos el último fin de semana de Octubre de 2017 a Puan, desde el martes posterior a ese fin de semana que viajo con la línea A y combino con la H para emerger en Santa Fe y Pueyrredón, la combinación perfecta, dos cuadras hasta el subte A desde casa, pocas estaciones, aire acondicionado en ambas lineas, (las únicas líneas en Buenos Aires con aire acondicionado en todas sus unidades).
Cuando bajo en plaza Miserere sigo a paso apurado a la gente cual ratas de laboratorio en un laberinto y desarrollo de memoria mañana a mañana la misma coreografía para llegar al andén donde me subo al primer vagón de la línea H en la estación Once hacia Las Heras y me bajo en Santa Fe, como ya dije.
La combinación consiste en seguir a la corriente por pasillos sin ventilación ni luz natural (obvio, es un subte) y escaleras mecánicas que la mayoría de las veces no funcionan entonces bajamos como Dios manda, moviendo el culito y chocándonos con la gente que corre en sentido contrario.
Creo que todos los que viajamos a la mañana sabemos de la prisa por no llegar tarde o en mi caso, por no llegar tan tarde a la oficina (ya sé que no todos trabajamos en oficinas) entonces mi ansiedad puede hacer lo que se le ocurra en esa carrera sin obstáculos al salir del vagón comportándose como un animal salvaje al que dejan en libertad.
Después el recorrido se pone intenso, sobre todo para vos que siempre querés ser la primera en salir a la superficie y sentir el aire de verdad. Todavía me sigue fascinando como buena tucumana el temita de bajar en una esquina y salir en una tan del otro lado de la misma inmensa ciudad)
Después hay que hacer el mismo laberinto pero al revés, y es ahí donde mi GPS se desentiende del laberinto de la mañana. Es imposible pensar en espejo y ver el mismo pasillo por el que corremos a la mañana, hacerlo en sentido contrario a la tarde.
Hoy lo intenté, pensé, yo me bajo del subte allá enfrente y corro a subir la escalera mecánica (la primera de 3 con suerte hasta salir a la superficie) entonces hagamos este viaje al revés, pero es imposible que ese andén sin gente sea el mismo donde me bajo como ganado por la mañana. Entonces empiezo a creer en el universo paralelo en el que vivo a la mañana antes de entrar al cuarto de producción que se consume mi tiempo por monedas y me escupe por la tarde en otra dimensión.

29/01/2018
esto lo escribí de un tirón en mi Moleskine rosa una noche inspirada (?)

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